martes, 9 de abril de 2019

CUENTO


GOMILANDIA
Había una vez  un planeta lejano del sol llamado Gomilandia, en el que vivían unos pequeños marcianos, tan coloridos y suaves llamados Lompitums; tan sonrientes y amigables vivían felices en Gomilandia.
Cada Lompitum tenía una pequeña casita con forma de un hongo, de diferentes colores dependiendo del color de cada uno de ellos, con lunares de color amarillo tan resplandecientes como si fuesen focos.
En una casita en la cima de una montaña vivía Tum tum, un Lompitum de ojos color verde, peludo de un color anaranjado claro, con franjas de color amarillo.
Una mañana tranquila en Gomilandia, con el cielo azulado; Tum tum se encontraba mirando el cielo, pensando: “El cielo es tan azul como el algodón de azúcar; mmm que rico”.
En aquel momento el cielo empezó a cambiar de color, a un anaranjado; empezando a bajar del cielo una nave extraterrestre a punto de llegar al suelo. Tum tum no lo podía creer era algo nuevo, algo único y al verlo tan cerca exclamo: “Que cosa tan rara; ¿Sera una paleta de caramelo?”.
De aquella nave bajo un ser extraño con antenas y ojos grandes, un poco peludo de color verde con franjas azules. Al momento de bajar de aquella nave exclamo: “Hola criaturas esponjosas, saluden a su nuevo rey, con ustedes el guapo e inteligente Sumi rumi”.
Los Lumpitums se quedaron asombrados, pues no podían creer lo que estaban viendo, ese ser tan extraño quería mandar a todos lo Lompitums. Pero a Tum tum no le gustaba aquella idea de que aquel ser se quedara en Gomilandia.
Al día siguiente Tum tum se encontraba durmiendo en su cama hasta que escucho un ruido “splack”, se levantó rápidamente y exclamo: “Esta temblando, está temblando, ¡corran!” y se dirigió rápidamente a afuera de su casa, pero ¡oh sorpresa! Era Sumi rumi con una maquina la cual hacia unos ruidos molestos, provocando que todos lo Lompitums despertaran y salieran de sus casas.
Tum tum estaba enojado, pues no le parecía correcto despertar a la gente de esa manera, y exclamo: “Deja de hacer ruido criatura extraña”. Sumi rumi se empezó a reír, camino hacia Tum tum y dijo: ¡silencio pequeña criatura! y en ese  momento Sumi rumi empuja a Tum tum provocando que este se callera en el pasto.
Sumi rumi enojado manda a Tum tum a la cárcel de caramelo, por haber desobedecido al rey.
Tum tum se encontraba sentado en una silla de bon bom pensando en una forma de salir de aquel lugar, hasta que se le ocurrió una idea, se levantó de la silla y miro las barras de la prisión y exclamo: ¡Ya se! comeré los barrotes y así podre salir”, entonces le dio una gran  mordida al caramelo haciendo un gran agujero para luego salir de aquel lugar.
Tum Tum corrió hacia la salida pero ¡oh sorpresa!, el rey Sumi rumi se encontraba atrás de la puerta y dando una grotesca risa, tomo a Tum tum y con la intensión de comerlo abrió la boca; Tum tum estaba impaciente pues este era su fin, sabía que iba a ser comido de un solo bocado; en ese momento Tum tum le dio un golpe en su gordo estómago, haciendo que el rey lo soltara y gritara: ¡hay! tan fuerte.
Tum tum salio corriendo hacia el valle gritando: “Vengan todos ¡corran!”. Todos los Lumpitums estaban impactados por lo que estaban oyendo y sin dudarlo decidieron seguir a Tum tum a la explanada.
Cuando todos estaban en la explanada observándolo este exclamo: “amigos, Sumi rumi quiere comernos, él es malo, debemos impedir que se quede en nuestro planeta” y con todas sus fuerzas grito: “¿Quién me apoya?
Los Lumpitums con aplausos y halagos siguieron a Tum tum, dispuestos a defenderse tomaron palos de dulce como armas y fueron hasta donde se encontraba Sumi rumi.
Cuando lo encontraron, lo amarraron con cuerdas de azúcar y lo llevaron directo a su nave, en donde lo metieron y la encendieron con dirección al espacio. Todos asombrados miraban como la nave se alejaba de Gomilandia para jamás volver.
Los Lompitums estaban felices y agradecidos con Tum tum por haber los defendido ante Sumi rumi. Ante muchos aplausos cargaron a Tum tum y diciendo: “Viva Tum tum ¡es un héroe!”. Tum tum estaba emocionado sin lugar a duda actuó como un verdadero héroe y es así como nuestro amigo Tum tum salvo a sus amigos los Lumpitums.  

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