GOMILANDIA
Había
una vez un planeta lejano del sol
llamado Gomilandia, en el que vivían unos pequeños marcianos, tan coloridos y
suaves llamados Lompitums; tan sonrientes y amigables vivían felices en
Gomilandia.
Cada
Lompitum tenía una pequeña casita con forma de un hongo, de diferentes colores
dependiendo del color de cada uno de ellos, con lunares de color amarillo tan
resplandecientes como si fuesen focos.
En
una casita en la cima de una montaña vivía Tum tum, un Lompitum de ojos color
verde, peludo de un color anaranjado claro, con franjas de color amarillo.
Una
mañana tranquila en Gomilandia, con el cielo azulado; Tum tum se encontraba
mirando el cielo, pensando: “El cielo es tan azul como el algodón de azúcar;
mmm que rico”.
En
aquel momento el cielo empezó a cambiar de color, a un anaranjado; empezando a bajar
del cielo una nave extraterrestre a punto de llegar al suelo. Tum tum no lo
podía creer era algo nuevo, algo único y al verlo tan cerca exclamo: “Que cosa
tan rara; ¿Sera una paleta de caramelo?”.
De
aquella nave bajo un ser extraño con antenas y ojos grandes, un poco peludo de
color verde con franjas azules. Al momento de bajar de aquella nave exclamo:
“Hola criaturas esponjosas, saluden a su nuevo rey, con ustedes el guapo e
inteligente Sumi rumi”.
Los
Lumpitums se quedaron asombrados, pues no podían creer lo que estaban viendo, ese
ser tan extraño quería mandar a todos lo Lompitums. Pero a Tum tum no le
gustaba aquella idea de que aquel ser se quedara en Gomilandia.
Al
día siguiente Tum tum se encontraba durmiendo en su cama hasta que escucho un
ruido “splack”, se levantó rápidamente y exclamo: “Esta temblando, está
temblando, ¡corran!” y se dirigió rápidamente a afuera de su casa, pero ¡oh
sorpresa! Era Sumi rumi con una maquina la cual hacia unos ruidos molestos,
provocando que todos lo Lompitums despertaran y salieran de sus casas.
Tum
tum estaba enojado, pues no le parecía correcto despertar a la gente de esa
manera, y exclamo: “Deja de hacer ruido criatura extraña”. Sumi rumi se empezó
a reír, camino hacia Tum tum y dijo: ¡silencio pequeña criatura! y en ese momento Sumi rumi empuja a Tum tum provocando
que este se callera en el pasto.
Sumi
rumi enojado manda a Tum tum a la cárcel de caramelo, por haber desobedecido al
rey.
Tum
tum se encontraba sentado en una silla de bon bom pensando en una forma de
salir de aquel lugar, hasta que se le ocurrió una idea, se levantó de la silla
y miro las barras de la prisión y exclamo: ¡Ya se! comeré los barrotes y así
podre salir”, entonces le dio una gran
mordida al caramelo haciendo un gran agujero para luego salir de aquel
lugar.
Tum
Tum corrió hacia la salida pero ¡oh sorpresa!, el rey Sumi rumi se encontraba
atrás de la puerta y dando una grotesca risa, tomo a Tum tum y con la intensión
de comerlo abrió la boca; Tum tum estaba impaciente pues este era su fin, sabía
que iba a ser comido de un solo bocado; en ese momento Tum tum le dio un golpe
en su gordo estómago, haciendo que el rey lo soltara y gritara: ¡hay! tan
fuerte.
Tum
tum salio corriendo hacia el valle gritando: “Vengan todos ¡corran!”. Todos los
Lumpitums estaban impactados por lo que estaban oyendo y sin dudarlo decidieron
seguir a Tum tum a la explanada.
Cuando
todos estaban en la explanada observándolo este exclamo: “amigos, Sumi rumi
quiere comernos, él es malo, debemos impedir que se quede en nuestro planeta” y
con todas sus fuerzas grito: “¿Quién me apoya?
Los
Lumpitums con aplausos y halagos siguieron a Tum tum, dispuestos a defenderse
tomaron palos de dulce como armas y fueron hasta donde se encontraba Sumi rumi.
Cuando
lo encontraron, lo amarraron con cuerdas de azúcar y lo llevaron directo a su
nave, en donde lo metieron y la encendieron con dirección al espacio. Todos
asombrados miraban como la nave se alejaba de Gomilandia para jamás volver.
Los
Lompitums estaban felices y agradecidos con Tum tum por haber los defendido
ante Sumi rumi. Ante muchos aplausos cargaron a Tum tum y diciendo: “Viva Tum
tum ¡es un héroe!”. Tum tum estaba emocionado sin lugar a duda actuó como un
verdadero héroe y es así como nuestro amigo Tum tum salvo a sus amigos los
Lumpitums.